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Querido Lunes: 3 Ted Talks que te van a cambiar la vida

Oh my! ¡Que bonito lugar es el internet! – claro, si buscas bien – últimamente he analizado la época en que vivimos y todas las posibilidades que tenemos para aprender, conectar, compartir, crecer, etc. Oportunidades que antes no existían, como por ejemplo escuchar de los mejores y aprender ¡gratis!. Ahora, en el universo digital hay de todo, como en el mundo real, y lo ideal es prestar atención a lo que consumimos y rodearnos de todo lo bueno que el internet tiene para darnos, por eso para arrancar la semana quiero compartirte mis tres Ted Talks favoritas de toda la vida, aquellas que a mí me cambiaron la vida:

  1. Mel Robbins: How to stop screwing yourself over

2. Emily Esfahani Smith: There’s more to life than being happy

3. Brené Brown: El poder de la vulnerabilidad

¡Bonito inicio de semana!

Vianey.

Imagen vía Pinterest.

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Querido lunes: 10 cosas que hacer está semana

Bueno pues, creo que ya agarre esta “sección” del blog como un diario de pensamientos y notas mentales, pero insisto: estoy segura que no soy la única que necesita un pequeño recordatorio de lo valiosa que es esta vida. Mi intención es escribir más publicaciones que los “queridos lunes”, y estoy segura que así será, pero primero necesito encontrar el ritmo del blog, porque en este mundo de influencers, yo decidí que quiero seguir siendo blogger y aspirante a escritora, así que a escribir.

Estos días no han sido fáciles – todo bien, lo prometo – pero entre el trabajo, las hormonas, pendientes, asuntos familiares… siempre termino perdiendo el rumbo y mi ansiedad se empieza alborotar. Y aunque mi intención no es escribir todo lo que me preocupa en este momento, sí puedo es escribir de lo que puedo aprender de ello y armar un plan para sacar adelante la semana.

Sé que no soy la única que a veces sienta que la vida la golpea duro, o que tal vez está pasando por una mala racha. Así es la vida y no hay manera de contestar a la pregunta de ¿por qué a mí, o por qué me está pasando esto?. La vida sucede.

Reflexionado sobre esto y cómo quiero empezar una nueva semana, decidí trabajar tres puntos esta semana, y como siempre a manera personal pero también lo comparto por si necesitas un plan de de acción para salir de esa “racha” o enfrentar la vida con fuerza esta semana y todas las semanas.

Enfócate y organízate. Es en especial si te sientes abrumada, y creo que es el punto no. 1 de lo que tengo que hacer. Haz una o las listas que sean necesarias de aquello que tienes que hacer y que te pueda dar paz en todo los pendientes que traes en mente, organízate y prioriza, recuerda que no puede hacer todo, así antes de irte a dormir haz una lista – razonable – de las actividades del día siguiente.

Limpia. Remueve todas las energías que hay en tu casa, además de que así te quitas un pendiente más y sientes mayor claridad mental.

Haz las cosas que tienes que hacer. Hay asuntos que no están en tus manos, y hay otros que sí, así que encárgate de lo que sí. 

Consientete y cuídate. Come bien, come cuando tengas hambre, nutre tu cuerpo y alma. Date un break para tomar un baño, escuchar tu canción favorita,  ponerte una mascarilla y descansar.

Habla con alguien. En este mundo digital olvidamos lo bien que nos hace al corazón tomar un café con alguien, o una llamada. Acércate e interactúa con la gente real, olvídate de las redes sociales y las poses, recuerda como era antes establecer una relación con otra persona.

Arréglate, estírate. Antes de empezar el día estirate y sacúdete – se lee chistoso, pero sacudirse hace tanto bien, y arreglate, no importa como te sientas o si no tienes nada que hacer, hazlo por ti.

Social media break. Si te sientes abrumada, presionada o triste… tal vez las redes sociales no es el mejor lugar para ti, ya sé que es lo más sencillo: abres las redes sociales y adormeces ese sentimiento. Pero la realidad es que terminará por dejandote un vacío y en este momento necesitas trabajar con tu interior.

Medita. 1 minuto o 5 minutos al día, pero necesitas sentarte y respirar.

Decreta. Esto me lo compartió mi mejor amiga, y la verdad me gusto la idea de empezar el día decretando – o algo así como pidiéndole a la vida o Dios – aquello que tú corazón anhela.

Lee esta pequeña frase al menos una vez al día: Life is tough but so are you.

O que es lo mismo a “la vida es dura, pero también tú”. Digamos que será la frase de la semana, ya que aunque hay días más difíciles que otros nunca debemos dudar de nuestra resiliencia.

Con cariño, Vianey.

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Querido lunes: otoño en mis venas.

No sé donde estés en este momento, pero aquí el otoño ya se deja asomar. Empieza a bajar la temperatura, caen pequeñas gotas y es inevitable pensar que el año está por acabar. Desde hace años  el otoño es mi temporada favorita, tengo una fascinación por esta época del año y siento que en un sentido estoy conectada con él. Ahora, sé que el otoño comenzó hace unas semanas, pero hoy me levante y sentí golpecitos en el corazón, y es porque por fin sentí el otoño. 

Ahora, esta carta no se trata de mi amor por el otoño – o un poco – sino de lo mucho que podemos aprender de las temporadas. Cuando le digo a la gente que mi temporada favorita es el otoño, piensan que tal vez es por halloween o sus demás festividades, y la realidad es que ni siquiera son mis festividades favoritas (soy un elfo navideño), sino por el aire que se respira, sus colores, su coziness,  la necesidad de buscar calor en los brazos de quién más amas, la puesta de sol es más larga… pero lo que más amo es su significado. 

El otoño representa la cosecha, madurez, desprenderse de lo que no es esencial, dejar ir para renacer (no es casualidad que alrededor del mundo durante el otoño haya ritos o festividades relacionadas con la muerte y el renacimiento, como nuestro día de muertos). 

Quiero creer que sintonizamos con la tierra – se escucha un poco hippie, pero algo así – y que si acompañamos a las temporadas podemos aprender mucho de ellas. La naturaleza tiene un ritmo, y nosotros también, bien dicen: abraza cada una de tus temporadas que estés viviendo. 

Así que si vibramos con la naturaleza: el otoño es intuitivo, reflexivo y de desapego. Confía en ti, en las señales que ves a tu alrededor, en la naturaleza, tal vez es momento de dejar ir relaciones o hábitos tóxicos, soltar lo que ya no te sirve y prepárate para renacer porque el año está por terminar y estoy segura que no serás la misma. 

“El otoño es declive, pero ese declive prepara la renovación, tal como el otoño de la Edad Media llevó al Renacimiento”

El otoño no es sólo halloween y cómodos suéteres. Recibe la energía del otoño, descansa un segundo y piensa hacia dónde va tu valiosa vida y transforma. Abraza la temporada que estás viviendo y si es temporada de cambio, no tengas miedo: la tierra misma se está transformando. 

Todo va a estar bien.

Con cariño, Vianey

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Querido lunes: amor del bueno, amor propio.

Hace dos semanas escuché a una persona decir algo que cambio mi forma de ver el amor propio, tal vez para siempre. A esta chica le preguntaron ¿qué recomiendas para practicar el amor propio?, y ella contestó yo relaciono el amor propio con el cuidado, cuidar lo que comes, con quién te rodeas, lo que consumes mental y físicamente” – ¡WOW! – esta pequeña frase estuvo resonando en mi cabeza por días. Y es que siempre había pensado en el amor propio como una forma de aceptación, y sí, pero nunca lo había relacionado con el cuidado. Muchas veces he encontrado frases que parecen alimentar más el ego que al amor propio, frases que navegan con bandera de “empoderamiento”, “soy mi mejor fuente de inspiración”, “soy más fregón que todos y que se frieguen”, “Yo brillo donde sea”, etc… y al final siento que tapan un huequito del ego, pero nunca terminan de llenar el alma.

Después de mucho analizar, la respuesta que yo encontré es porque el alma es sencilla, humilde y generosa, por eso este tipo de “amor propio” nunca termina de llenar. A ella no le interesa ser mejor que nadie, brillar por encima de los demás, inclusive “estar empoderada”. El alma es inquieta y quiere ser feliz, plena, compartir… y sobre todo, quiere amor del bueno.

Por eso cuando escuche “yo relaciono el amor propio con el cuidado”, me hizo sentido. Porque el amor del bueno es el que cuida. Y claro, me puso a reflexionar en cuanto al amor propio que yo he estado practicando hacia mi persona, y bueno, la cosa se puso intensa porque aunque no me considero una persona con baja autoestima, no me estaba cuidando como debía y era momento de analizar por qué. Historia corta: llevo dos cuidando mi alimentación, lo que consumo, haciendo ejercicio, cuidando mis palabras, descansando como mi cuerpo se merece, etc.

El amor del bueno es el amor propio que sólo tú puedes darte. Cuida lo que te rodea, cuida tu cuerpo, cuida tu espacio, cuida lo que consumes, cuida las palabras que te repites a ti mismo, cuida todo de ti. Es la mejor manera de decirle a tu alma y a tu persona, lo mucho que lo amas, aceptas y respetas.

El amor propio no tiene nada que ver con la superioridad, el ego ni con el “brillar más fuerte”. El amor propio es aceptar tu propia naturaleza, con toda humildad y cariño. El amor propio se fortalece del amor que te rodea. El amor propio no se trata de colores, tamaños, números, sino de esa paz contigo misma que nace de ti. El amor propio sólo atrae más amor. El verdadero empoderamiento es el amor que consume tu alma. El amor propio es amor del bueno.

La próxima vez que busques fortalecer el amor propio, recuerda esto: el amor propio es cuidarte, es mirar hacia tus adentros y respetarte, aceptarte con humildad. Eres suficiente y valiosa (o), por eso te mereces puro amor del bueno.

Con cariño,

Vianey.

Ilustración de http://hawaiing.tumblr.com/

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Carta al universo digital.

Me presento, por si es la primera vez que pasas por aquí.

Mi nombre es Vianey y cuando tenía 15 años experimenté por primera vez un trastorno mental: depresión. Solamente llegó y me quedé vacía. Y si nunca has experimentado la depresión, debes saber que el verdadero problema no es la tristeza, sino la ausencia de ti. Tomé algo de medicamento, fui a un par de sesiones con una psicóloga y listo, regresé.

Pero lo que yo creía había sido algo pasajero, había sido la sala de espera de algo más grande.

A los 18 años viví el primero de muchos, pero muchos ataques de pánico. Y ahí, sucedió todo lo contrario a la depresión, en lugar de quedar vacía, mi mente se llenó de pensamientos obsesivos, miedos, etc. ahora mi realidad tenía un nuevo nombre: trastorno de ansiedad y ataques de pánico – welcome to my life! – fui a terapia con diferentes psiquiatras, tomé algo de medicamento y logré calmar mi mente, pero a diferencia de la depresión, sabía que había apaciguado al monstruo, pero ahí seguía y tenía que enfrentarlo de una vez por todas.

Obviamente hace 13 años, estaba en un lugar muy diferente al que estoy ahora, no habría podido articular ni mucho menos escribir estas líneas, tenía miedo de perderme para siempre, de que “esto” fuera lo que me definiera, de que mi vida estuviera arruinada, y lo peor: pensaba – muy equivocadamente – que era la única persona en el mundo pasando por esto.

No sabía que como yo, habían muchas personas que estaban enfrentando la misma batalla, tal vez en diferente escenario o monstruo, pero al final la estaban pasando igual de mal que yo.

Ahora, cuando leo los primeros párrafos de esta carta me escucho totalmente ansiosa – y sí – pero la realidad es que también soy una persona positiva y entusiasta, ese tipo de persona que no esperarías que algo así le pasara y que podría asegurar que si yo no te contara esto, ni podrías sospecharlo… a menos que me conocieras muy, muy bien y vieras esos miedos que de vez en cuando se asoman por mi personalidad aprensiva, pero a primera vista soy una combinación entre Elf El Duende y Winnie The Pooh…. así que para nada creas que esto es una carta triste, al contrario, es una carta de esperanza.

Me tocó vivirlo y enfrentarlo, tuve que cruzar el campo, enfrentar fobias, vencer miedos y aceptar mi historia, el tiempo en que me tocó vivirlo y que no era la única que pasaba por esto. Que mi historia – por muy dolorosa que haya sido – tenía una misión.

Lanzo esta carta al universo digital con un mensaje de esperanza, porque aún en los momentos más oscuros, algo bueno se escondía detrás de ellos, aprendí a conocerme, a cuidarme, a aceptar mis miedos y pedirles que me acompañen en este viaje, y a costa de muchas noches de insomnio, lágrimas, terapia, y de vez en cuando medicamento, aprendí a vivir plena y feliz, aún y con mi ansiedad. Esto me tomó 13 años, así que claro, no fue nada fácil.

Mi última temporada de ansiedad sucedió el 10 de febrero de este año, y duró un mes aproximadamente, y sé que existe una alta probabilidad de que no sea la última, pero ahora no tengo miedo, porque sé que no estoy sola en esto, me tengo a mí, tengo a muchas personas que me rodean, y sobre todo no soy la única. Somos muchos los que nos recordamos “todo va a estar bien, esto va a pasar, nada más recuerda respirar”.

Hoy sé que la ansiedad no me define, que yo soy mucho más que ella y no me da vergüenza contar mi historia, porque gracias a ella estoy aquí. Tuve que superar fobias, miedos, desmenuzar mis emociones, pararme frente al monstruo que habita en mi cabeza y decirle: Bring it on, para poder entender que lo más valioso es la esperanza. Saber que vienen días mejores, y que nunca, pero nunca hay que rendirse. La toalla no se tira.

Lanzo esta carta al universo digital porque tengo fé que si alguien esta pasando por algún momento difícil, y mi historia puede ayudarlo, los días malos habrán valido la pena.

Lanzo mi carta al universo digital, porque quiero que mis días difíciles trascienden y no sean simplemente un mal recuerdo, sino una serie de lecciones de como nunca rendirse.

Pero claro, mi historia no termina aquí, cada día descubro algo nuevo, enfrento mis miedos y tengo una inmensa inquietud por vivir… vivir simple y colorido, porque cuando has conocido la oscuridad y el alboroto de la mente, lo único que quieres es eso: simplicidad y color.

Es importante para mí empezar a compartir aquello que he aprendido, para que tú también puedas construir una vida simple y colorida, porque sé que aunque nuestras historias sean diferentes, nos hemos enfrentado al dolor, y sé también que no importa lo que estés viviendo: va a pasar y todo va a estar bien.

Escribo esto, porque me hice una promesa de compartir en este – nuevo – mundo digital, aquello que trascienda, que ayude, que permita crecer. Escribo esto porque mi alma me lo pide.

Así que esta soy yo: una persona colorida, entusiasta, positiva y con una maleta de ansiedad. Un ser humano que ha sufrido, que – una disculpa por el francés – se la he pelado para estar en donde está y que no se rinde, que quiere más de la vida, porque sabe que vale la pena. Soy una persona en busca una vida simple, plena y colorida, y que quiere que tú también logres, a pesar de tu maleta, porque TODOS merecemos disfrutar de este viaje: enamorarnos hasta los huesos, reír hasta que duela, perderse. encontrarse, comer, brincar, bailar, y romperse de vez en cuando para darnos cuenta de que estamos hechos.

Hoy a mis 31 años entiendo porque llego la ansiedad a mi vida: para que yo pudiera ser la de hoy, la que está escribiendo esta carta con paz y calma en su corazón coexistiendo con la ansiedad, y si puedo ayudar a una persona en su camino, pues que así sea.

Por eso, aquí está mi manifiesto de mi participación en el universo digital (redes sociales), lo comparto contigo con todo el amor del mundo:

Con cariño, V.

Imagen vía Pinterest.

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CRÓNICAS DE MAYO: De mi mamá aprendí.

A mi mamá le debo todo: la vida, mi fé y el amor por las revistas. Mi mamá es la mujer más valiente que conozco, y sé que para los ojos de cada uno la mamá es la mujer más guapa, pero mi mamá en verdad tiene los ojos más bonitos que he visto, y no es porque hayan sido los primeros donde planté mi mirada, sino porque tienen un color que no he vuelto a ver en nadie, un verde oliva con un tinte de caramelo. Hoy es un día difícil para mi mamá, quién perdió a mi abuelita cuando era muy joven y a la cuál yo no tuve oportunidad de conocer, pero sé, por todas las historias que me cuentan de ella, que era una de esas mujeres chingonas – perdón, pero no encuentro otra palabra para describirla – de esas que crían a 7 hijos, que estiran los pesos para que rinda la comida, de esas mujeres que “donde come uno, comen dos”, y de las que “primero Dios, ante todo”. Así que no es de esperar, que mi mamá resultara ser quién, una chingona criada por otra chingona.

Hoy es el día de las madres, y es inevitable para mí no voltear la mirada y el corazón hacia la mía, pero también observo con mucho respeto y admiración a todas las mamás. En verdad creo que no hay entrega más grande que la de una madre hacia un hijo. Y no es de esperar que una madre resulte ser el primer amor de esa personita que llega al mundo dependiendo totalmente de ella, pues nadie se entrega con tanto amor y devoción, como lo hace la mamá. Así que, felicidades mujeres que han entregado su cuerpo, vida y corazón.

Yo quiero hacerle a mi mamá un pequeño regalo, porque está lejos y es difícil darle un abrazo físico, pero con mis palabras, ella sabe que la abrazo mucho, mucho.

De mi mamá aprendí:

A ser valiente, y eso nunca significó no tener miedo, porque mi mamá fue una mujer con miedos, pero valiente. Afronto la vida como iba llegando, a golpes y con una sonrisa, trabajando y con mucha fé. Aprendí que la toalla no se tira, nunca. De hecho, sería mejor decir “de mi mamá no aprendí a tirar la toalla”, en verdad no sé cómo.

Aprendí que el ahorro es más que cuidar el dinero, es disciplina y voluntad.

Mi mamá es el tipo de mujer que te demuestra su amor con acciones, en cada detalle, en estar ahí para sus hijas, en cuidarnos, en – aún ya grandes – apoyarnos como cuando teníamos 12, mi mamá me enseño que así se demuestra el amor. ¡Y le doy tanto gracias a Dios por esto!, porque hoy en día volteo a ver mi vida y me doy cuenta que es el tipo de amor que he buscado tanto de amistades, como de novios y por supuesto, ahora con mi esposo. No necesito que alguien me endulce el oído, necesito alguien que me demuestre su amor con respeto, con acciones, con saber que está ahí para mí. Y eso lo aprendí de ella.

Aprendí que la familia es lo primero. Tal vez ella no lo sepa, pero estoy tan orgullosa de la relación que tiene con sus hermanos, es un amor incondicional. Ella me enseñó que las hermanas deben de estar ahí, no importa qué. Que hay que darlo todo por la familia y no esperar nada, porque cuando lo necesitemos ellas estarán ahí para ti. Y eso es gracias al ejemplo que nos dio.

Mi mamá me enseño a nunca dejar de ser como un niño, ella se divirtió como la niña que algún día fue, y a la cual me encantaría haber conocido, bromea con sus amigas y hace viajes express a la playa con ellas. Ella saborea la vida como una niña, y eso es algo que intento hacer todos los días.

Aprendí a ser humilde, a mirar a los demás por igual. Convivimos con todo tipo de gente, ya que mi mamá tuvo un restaurante por muchos años, y me enseño que todos eramos iguales.

Me enseñó que es mejor dar que recibir, siempre. Mi mamá me enseñó el verdadero amor incondicional.

Con cariño, Vianey.

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CRÓNICAS DE MARZO: ¿DÓNDE NOS QUEDAMOS?

La última vez que escribí un artículo para mi blog fue en enero y en ese momento parecía muy convincente que ahora sí sería constante porque mis ideas estaban fluyendo y eso me emocionaba muchísimo. Pero, llegó febrero y todo cambió. He intentado ser abierta con el tema de ansiedad y bueno pues, acabo de pasar por unas de las crisis más fuertes, y lo único que puedo decir es que: siempre pasa. Tuve que retomar fuerzas y recordar que cualquier tema de ansiedad o mental es cuestión – también – de valentía (y eso sí, de ayuda por parte de un profesional). Pero, por lo pronto estoy muy feliz de estar aquí, de saber que cualquier crisis tengo a mi tribu, mi familia y lo más importante: tengo a Dios y todo pasa, siempre pasa.

No quería regresar a este espacio que tan feliz me hace sin compartirles esto de mí, porque es parte de lo que soy: ansiosa y valiente, con ataques de pánico pero con fé, así que si en este momento estás pasando por un momento difícil o de confusión, recuerda: algo se está preparando para ti, siempre hay algo después de este momento, todo pasa, y cuando pasa, entendemos porque lo vivimos. Y lo más importante es que, si crees en Dios o en una fuerza divina, entonces tienes que creer que si estás ahí es por voluntad de esa fuerza, que ese Dios nunca te pondría en una situación que no puedas enfrentar.

Nuestra querida alma está aquí para aprender, para ver y experimentar, sigue tu curiosidad, es tu alma diciendo que camino tomar. Así que aquí estoy, con mi curiosidad dispuesta a experimentar a traves de este blog y de cada idea que llega a mí.

Al final del día, todo va a estar bien y yo estoy feliz de estar de vuelta.  

Con cariño, V.

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CRÓNICAS DE ENERO: LA MAGIA EXISTE.

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Te quiero compartir algo – mágico – que me sucedió esta semana. Decidí darme a la tarea de limpiar mis tableros en Pinterest, porque tengo la bonita costumbre de pinear todo lo que se cruza por mi camino y me parece bonito e inspirador. Sobra decir que mi Pinterest es igual que mi cabeza: con mucho intereses, sueños, gustos, etc. así que a veces necesito limpiar para encontrar armonía en mi Pinterest – que es mi red social favorita – y decidí eliminar tableros que ya no necesito y ordenar los que ya tengo. En la sección de tableros secretos me reencontré con un tablero que hice a mediados del 2016, con el nombre de: DREAM LIFE. Y recuerdo que lo abrí así como mi vision board para el 2017. 

Mientras iba observando todas las imágenes, me iba quedando helada. Helada por el frío que hizo en Monterrey esos días (mal chiste jeje), pero también de la sorpresa. ¡Holy molly! mucho de lo que en el 2016 deseé, se había cumplido. No podía creerlo, en verdad aún lo pienso y se me pone chinita la piel. La verdad es que creo estas cosas son bien personales, pero para darles un ejemplo, había puesto muchas – ¡muchas! – imágenes de mujeres trabajando en algo creativo y desde su casa, vestidas casuales, con su laptop y en su propio escritorio. En ese momento – finales de 2016 y principios del 2017 – yo trabaja en una preparatoria en un trabajo administrativo, con un horario de oficina y vestida “formal”. Un trabajo que no me hacía feliz (no porque fuera malo, pero porque no era para mí). Bueno, ¿adivinen dónde estoy ahorita?…justo en este momento, estoy escribiendo desde el escritorio de mi casa, en la tranquilidad y comodidad de mi hogar, trabajando en una agencia de publicidad, dónde tengo un puesto creativo. ¡Holy guacamole! x1000.

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3 propuestas diferentes para tus propósitos de año nuevo

Este año no tengo ni propósitos ni expectativas, me comí las uvas sin pensar en nada e hice exactamente lo que quiero para este año: disfrutarlas y estar ahí presente. Pero antes de que yo misma me deprima por romper  la bonita tradición de las uvas, quiero repasar la definición de un propósito, y la respuesta es que es una intención o el ánimo de hacer algo. Y claro que tengo deseos y hábitos en los que quiero continuar trabajando, y por supuesto que no estoy en contra de los propósitos. Pero – gracias a Dios – llego al 2018 más madura y segura de lo que quiero, por eso decidí no hacer una lista de intenciones, en cambio hacer acciones.

Lo primero, creo que el error más común es que nuestra lista la saturamos con 10 o más propósitos, y claro para Noviembre nos damos cuenta que no logramos todo lo que nos propusimos y llegamos a fin de año prometiendonos que el próximo año ahora sí los vamos a cumplir. En cambio, mi propuesta es enfocar nuestra energía en un área o aspecto que queramos trabajar todo el año, por ejemplo el año pasado decidí que el 2017 sería el año de la confianza. Y traté que en cada proyecto o decisión que yo tomará, estuviera trabajando o desarrollando la confianza. Al final del año me doy cuenta que fue mejor hacer esto y que – con tropiezos y sin ser la persona más segura de sí misma, porque pues soy humana – me siento más confiada, vencí miedos y me di cuenta de muchas cosas en las que aún tengo que trabajar, pero que si no hubiera trabajado un año en la confianza, tal vez no hubiera descubierto. Por ejemplo, aprendí a escuchar a mi ego, ese terrible enemigo de nuestro espíritu, y aunque aún tengo por delante mucho que aprender, siento que fue un buen año para mi confianza.

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CRÓNICAS DE NOVIEMBRE: ¿Dónde nos quedamos?

5ca9a005d638acc20698ed51939b51f7Han pasado cuatro años desde que abrí mi blog, y este año en particular ha sido el más difícil e interesante, tengo que confesarme para que puedas entenderme: cuando decidí iniciar mi blog fue como un momento de valentía, porque obviamente me daba pena, no creía que tuviera lo necesario y no sabía por donde empezar, pero mi amor por escribir y los blogs  bastaron para saber que tenía que intentarlo. Y lo bonito de esto es que no había reglas, mientras tuviera mi creatividad y algo que contar, lo podría hacer.

Lo que nadie te cuenta de armar un blog es que  además de ser una aventura y la mejor oportunidad para expresarte, compartir y alimentar tu creatividad, tendrás que luchar a diario con tus miedos e inseguridades y con el terrible monstruo de la comparación. Dicho esto, quiero compartirles mi experiencia, conformé fui descubriendo el “mundo blogger” me fui sintiendo un poco perdida, encontré de todo: gente apasionada por su contenido, por compartir y crear, y también conocí gente preocupada por los números de seguidores, por pertenecer. No es mi intención criticar, al final cada quien es libre de tener su propia intención, pero esto a mí me fue distrayendo, llegó un momento en que había olvidado porque había tomado la decisión de abrir un blog. 

Me empecé a sentir más chiquita y pasó de ser algo que me divertía a algo que me atormentaba, porque al final ahí estaba mi blog esperando, pero yo no me sentía lista. Mis redes sociales me consumieron y aunque en muchos momentos me inspiraban, empecé a sentirme frustrada y presionada por tener cierto contenido. En fin, dejé de ser divertido. Y el motivo por el que vengo a sincerarme es porque por fin recordé porque abrí este pequeño espacio en el cyber mundo. 

Hace un par de semanas volví a leer los blogs que tanto me gustan e inspiran, y esto despertó en mí ese sentimiento de “querer ser blogger” pero esta vez mucho más consciente del camino. Recordé lo bonito que es revisar y leer un blog, porque al final ¿cómo quiero ser blogger si ni siquiera estaba leyendo alguno, y mucho menos escribiendo o compartiendo?, pero algo mágico que paso este año también es que cumplí 30 años, y digo mágico porque con los 30 años llegó la seguridad de decir: “Ya tengo 30 y no puedo seguir siendo la niña preocupada por lo que los demás piensen y sintiéndome chica por no tener o ser algo que simplemente no soy”

La vida es una y estoy decidida a vivirla bien, probar y descubrir según lo que yo decida, digo al final la vida no es perfecta y claro viene con sus golpes bajos pero no tengo porque agobiarla más. Así que decidí que esta vez no iba a cometer los mismos errores, ahora soy más selectiva con las personas que sigo en redes sociales y en la vida diaria, y lo más importante de todo estoy de regreso en mi blog, decidida a escribir, compartir lo que me apasiona, lo que voy descubriendo y aprendiendo. 

Pero bueno, fue un buen ejercicio el poder descubrirme insegura y preocupada por lo que los demás pensaban o hacían, para reaccionar y recordar el por qué hago esto. Mi blog lo escribo para mí y para ti, lo escribo desde el corazón y con la intención de aprender, de compartir e inspirar. Escribo mi blog porque estoy atenta a mucho de lo que pasa a mi alrededor y quiero guardar memorias aquí. Lo hago porque quiero divertirme, crear y expresarme. 

¿La lección de esto? haz las cosas para ti y por ti, hazlo bien y real, no pierdas mucho tiempo en lo que los demás hacen, hazlo con amor y dedicación. Recuerda que cada quién tiene un ritmo e intenciones diferentes, traza tu camino y no te detengas. 

Gracias por leerme, siempre significa el mundo para mi. 

Con cariño, Vi.